Periodismo: la capacidad de transformarse y aportar

PERIODISTA

Por: David Ordaz

Para todos aquellos amigos, colegas, alumnos y curiosos en general. Cuando platicamos me he quedado con la idea de que entre más hablas con un periodista y te cuenta la realidad de las noticias, el ambiente se turbia y el optimismo disminuye.
La pregunta casi siempre es la misma ¿y a quién le creemos?

Una de las grandes virtudes de una sociedad es la pluralidad y la diversidad de opciones.

El objetivo de un periodista no debe ser convencer de algo en beneficio personal o de unos cuantos, sino mostrar toda la diversidad de ángulos de un mismo tema para que la audiencia tome sus propias opiniones y decisiones.

Nadie es perfecto y todos tenemos el derecho y la oportunidad de equivocarnos, pero también de rectificar, no importa cuanto tiempo pase para eso.

Hoy leo una pequeña pero extraordinaria crónica de Vicente Leñero sobre el que quizá sea el periodista más polémico y polarizante en la historia de México: Jacobo Zabludovsky.

Leñero escribe: “el periodista incorruptible que ha recibido y sigue recibiendo premios por montón: el Premio Nacional de Periodismo, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio de la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York, las Palmas de Oro del Círculo Nacional de Periodistas, etcétera… aunque hoy parece olvidarlo todo nuestra sociedad sin memoria, existen testigos que conservan esa imagen de Jacobo Zabludovsky en las viejas pantallotas de sus televisores. Aparecía en medium shot con su ensayada sonrisa simpática, traje y corbata impecables y enjaretada su cabeza por un par de audífonos enormes que lo convertían en la caricatura de sí mismo. Se le tenía desconfianza y hasta temor por la manera de tergiversar los hechos haciendo creer a su audiencia que la realidad era así como él —“objetivo y veraz”— la transmitía a diario”.

Después de ser apartado de Televisa en el año 2000, “Zabludovsky se lavó la cara, las manos, se sacudió de recuerdos y pesadillas, y reinició con extraordinaria vitalidad su camino hacia la conversión. Poco a poco, no de golpe, se transformó en el Zabludovsky el bueno”, dice Vicente Leñero.

Al recibir la Medalla Eduardo Neri por sus 70 años de actividad periodística en la Cámara de Diputados, Zabludovsky dijo:

“Esta mañana no vengo a otra cosa más que a pedir perdón. Quiero pedir perdón a todos los que ofendí o lastimé o desacredité durante mi larga carrera periodística. Perdón por haberme sometido a las exigencias de la empresa en la que trabajaba, del gobierno al que servía, de los políticos a los que me rendí. Perdón por torcer la realidad. Perdón por no haber contribuido en aquellos desafortunados años a la libertad de expresión que ahora pretendo ejercer con profundo arrepentimiento. A eso he venido esta mañana: a pedir perdón”.
Aquí comparto 6 minutos de otro ejemplo que nos dice que sin importar país, edad, problemas, etc, todos tenemos la oportunidad de dar lo mejor y aportar mucho desde nuestras trincheras.

 

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