El polémico decreto ambiental de Peña Nieto

 

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Por David Ordaz

El pasado 1 de octubre, el presidente Enrique Peña Nieto emitió un decreto que quita la categoría de Parque Nacional al Nevado de Toluca, decisión que da carta abierta a la explotación de recursos de la zona natural.

En el documento publicado en el Diario Oficial de la Federación, queda establecido que 96% de su superficie será legal realizar actividades como la “remoción” de especies forestales, el “aprovechamiento extractivo de vida silvestre”, la ganadería, la agricultura, el turismo, así como la “construcción y mantenimiento de infraestructura pública o privada”.

La nueva clasificación del parque es la de “área de protección de flora y fauna”, por lo que la zona de estricta protección de los recursos naturales se reduce a sólo cuatro por ciento.

El ex parque nacional tiene una superficie de 53,590 hectáreas y desde ahora, 96% del parque será considerado “zona de amortiguamiento”, para poder realizar “turismo sustentable”, “manejo forestal”, “actividades agrícolas y pecuarias”, “agrosilvopastoreo”, “erradicación de especies de flora y fauna que se tornen perjudiciales”, “aprovechamiento de la vida silvestre (extractivo y no extractivo)”, además de que los particulares podrán erigir construcciones.

En apoyo a esa decisión, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales afirmó que modificar la categoría de “parque nacional” a la zona de Nevado de Toluca, permitirá mayor participación de la sociedad.

A través de un comunicado, la dependencia federal consideró que la categoría que presentaba esta área desde 1936 en el sexenio de Lázaro Cárdenas, es una de las más restrictivas pues sólo se podían realizar actividades de educación ambiental, turismo, restauración, investigación y fomento de la flora y fauna pero no permitía ningún tipo de beneficio para la comunidad.

“Con este decreto se derogan y adicionan diversas disposiciones que permitirán a la población de la zona recibir apoyos para plantar diversas especies de árboles y otro tipo de cultivos; se les apoyará para que cuenten con un espacio para mantener en corral al ganado y para que tengan una unidad para que produzcan forraje y puedan alimentarlo. Se podrá realizar una mejor preservación de los ecosistemas y sus elementos, entre ellos turismo sustentable, mantenimiento de la infraestructura fija existente y construcción de infraestructura para acciones de investigación científica y monitoreo”, dice el comunicado.

Sin embargo, la decisión de Peña Nieto ha provocado opiniones encontradas entre expertos y autoridades,  así que mientras algunos opinan que se degradará a la zona, otros aseguran que beneficiará a esa área.

Raúl Estrada, director de Comunicación de Greenpeace México, la organización que representa asegura que el cambio de categoría “es preocupante” ya que la misma Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente señala que el blindaje de flora y fauna constituyen sólo una parte de la protección.

Por su parte, Luis Zambrano, investigador del área de Biología de la Conservación de la UNAM coincide con Greenpeace y explicó que en términos generales la transformación no brinda mayor protección al lugar como lo asegura la Semarnat.

En su oportunidad, Javier Rioja, académico de la División de Estudios Sociales de la Universidad Iberoamericana, aseguró que la modificación da mayor protección a la  zona; sin embargo, advirtió que  habrá que dar seguimiento a las acciones que se desarrollen en dicho sitio ya que en muchas ocasiones este tipo de rangos sólo se quedan estipulados en el papel.

El temas es relevante y preocupante y hasta la muy respetable organización estadounidense Jean Michel Cousteau’s Ocean Futures Society cuestionó el decreto y a través de una carta enviada a David Korenfeld, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), advierten que una decisión similar no sería posible para los grandes parques nacionales de los Estados Unidos.

En la carta, la organización californiana denuncia: “hasta donde sabemos (esta decisión) no fue puesta a la consideración y evaluación de la ciudadanía”, por lo que advierte que “sería como si en Estados Unidos los parques nacionales de Yellowstone, Yosemite, el Gran Cañón y otros más fueran abiertos para la explotación forestal o el desarrollo urbano, beneficiando básicamente a los que pueden pagar grandes sumas por tener espectaculares vistas naturales desde las ventanas de sus residencias”.

La fundación subraya que las descargas de agua del Nevado de Toluca proveen a los acuíferos de los ríos Lerma y Balsas, y “sustenta  en buena parte el agua que requiere la Ciudad de México y su área metropolitana”.

Finalmente, solicitó al presidente Enrique Peña Nieto que la decisión sobre el Nevado de Toluca sea discutida en foros abiertos en los que se escuche la opinión de la comunidad científica y señala a la deforestación, como una de las causas de los recientes desastres naturales en México.

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