Calderón a tres pistas

Por David Ordaz

A unos meses de dejar el cargo, el presidente Felipe Calderón está jugando en tres pistas que dejan ver las últimas maniobras de un gobierno que dejará y que será recibido seguramente por Enrique Peña Nieto y el PRI.

Las tres bandas donde juega Calderón están visiblemente concentradas en la lucha contra el narcotráfico, sus compromisos político-empresariales y la disputa interna de su partido (PAN).

Desde hace algunas semanas, Gobierno Federal y medios de comunicación afines a este, han concentrado la cifras de muertos en la guerra contra el narco en 60,000 muertos. Si bien es una cifra alta, lo cierto es que la realidad muestra que el número de muertes derivadas de esa lucha supera los 150,000 según cifras de la DEA y CIA estadounidenses.

Además de la redondeada cifra que ya se usa como única, las detenciones de delincuentes son  cada vez menores o a las menos ya no tan anunciadas, quizá por el nivel bajo de los sicarios detenidos o abatidos.

A esto se suma la declaración del fin de semana pasado, donde Calderón aseguró que su vida fue amenazada y la seguridad del avión presidencial fue puesta en riesgo, al grado de grabar un video que verían sus hijos en caso de que muriera en algún atentado.

Más allá de la percepción que pretendan dar medios de comunicación y Gobierno Federal, lo cierto es que las ejecuciones y balaceras siguen a la orden del día en el país. Los estados violentos por excelencia siguen igual o peor, pero ahora estados como Aguascalientes o San Luis Potosí se han convertido en territorios de enfrentamiento por la lucha de plazas.

Otro de los grandes temas que muestra la operación del Presidente es en lo relativo a temas político-empresariales como lo que actualmente sucede con MVS y la periodista Carmen Aristegui, crítica del actual gobierno como pocos y que se ha colocado entre la espada y la pared de los intereses de una lucha entre el dueño de dicha empresa y funcionarios como Dionisio Pérez Jácome (STC), Alejandra Sota (Presidencia), José Antonio Meade (SHCP) y el ex secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón.

Después de que la semana pasada, el empresario Joaquín Vargas acusara presiones y chantaje por parte de funcionarios federales para que la concesión de la banda 2.5 ghz fuera condicionada a una disculpa pública redactada en Los Pinos y negada a leer por parte de Aristegui, las instancias del Gobierno se contradijeron y después “rectificaron” al decir que dicha banda del 2.5 tiene un valor de 27,000 millones de pesos y los dueños de MVS querían pagar 104 millones de pesos por la concesión, cifra que representa menos de 1% de su supuesto valor.

Con estas acciones, el Gobierno Federal encabezado por Felipe Calderón traba una vez más a una empresa en cuyas filas participa una periodista crítica pero también deja caer una pesada loza para la competencia para la empresa que a través del sistema Dish, logró arrebatar más de 2 millones de usuarios a Sky de Televisa, empresa que sigue manteniendo presiones a los más altos niveles para refrendar su posición como monopolio mediático en México.

Finalmente el tercer tiro de Calderón ha sido en beneficio de sus propios intereses partidistas, dejando a un lado al partido que lo llevó al poder y dejando premios de consolación a sus más cercanos colaboradores.

Después de dejar sola a la candidata Josefina Vázquez Mota para que enfrentara la elección del pasado 1 de julio, sin operación política de los gobernadores, alcaldes y mucho menos del Presidente, en una reunión en Los Pinos se le dejó entrever la posibilidad de que se quedaría con el partido (PAN) pero apenas el fin de semana pasado, el mismo Calderón dejó en claro que los dirigentes en ese grupo son personajes que lo acompañaron en su sexenio pero que carecen de toda experiencia política.

El Presidente está dejando claros sus objetivos a través de los movimientos que hemos visto en los últimos meses. Estamos en un momento crítico donde se acerca el fallo del Tribunal Electoral que seguramente ratificará la victoria de Enrique Peña Nieto y ni de broma optará por anular la elección pese a las miles de pruebas de compra de votos y actos de corrupción en favor del priísta.

Mientras eso ocurre, Calderón sigue operando en favor de sus intereses para dejar planchado el camino para su sucesor.

Todo este juego desde la casa presidencial puede tener varios objetivos, que vistos de este lado nos atrevemos a tener la lectura de que Felipe Calderón se está jugando su inmunidad después de dejar la Presidencia.

Muertos, violencia, violaciones a los derechos humanos, atentados contra la libertad de expresión y hasta las muertes de sus más cercanos colaboradores y amigos; desempleo, favoritismo y mal uso del poder.

Hay muchos temas que perseguirán a Calderón desde el 1 de diciembre que deje la Presidencia, por eso es mucho lo que debe hacer para salvarse el cuello y no sentirse amenazado como lo platicó el día de su cumpleaños.

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